
La calidad de una superficie para la práctica deportiva es de fundamental importancia para jugar en forma segura así como para determinar la diversión del jugador en el partido. La calidad de la superficie se puede describir de acuerdo a la interacción del jugador con la superficie y a la interacción de la pelota con la superficie. En el Rugby, lo primero es más importante en relación con las acciones de correr, participar en un scrum, tacklear y caer sobre la superficie.
Además de evaluar la calidad de juego de la superficie se deben considerar factores agronómicos tales como la cubierta de césped, contenido de humedad y sustancias orgánicas ya que estos pueden tener una gran influencia en la calidad de la superficie para el juego.
La interacción del jugador con la superficie se determina mediante los índices de infiltración de la superficie, la cobertura del césped y la altura así como el calzado del jugador. En términos generales, las características de la superficie se determinan mediante la firmeza de la superficie, la proporción de agarre que la superficie imparte al jugador y lo bien que el calzado pueda penetrar en la superficie.
Todas estas características de la superficie se pueden evaluar de una manera objetiva.
Dureza (gravedades) 1 | 50- 100 g | 30 -180 g |
Tracción (Nm) 2 | ≥35 Nm | ≥25 Nm |
1 – Dureza medida en gravedades usando un martillo de impacto de Clegg: peso de 0.5Kg dejado caer desde 0.55m
2 – Tracción medida en Newton metros usando un disco con seis tapones de fútbol de 15mm de largo y 12.5mm de diámetro
La prueba de rendimiento la debe llevar a cabo una agencia independiente con la capacidad suficiente para interpretar los resultados ya que estos pueden variar dependiendo del tipo de construcción de la cancha y la región. Son muy útiles, también, para ayudar en la evaluación de las variaciones espaciales de la superficie.
Otras evaluaciones a realizar: nivelación de la superficie y penetración de tapones.
La cubierta de césped, altura del césped y contenido de humedad son evaluaciones que se deben realizar regularmente para ayudar a monitorear el rendimiento de la cancha.
Es importante que las técnicas empleadas sean precisas y constituyan un fiel reflejo de las secciones de la cancha de alto y bajo desgaste. Esto ayuda a armar una representación del rendimiento de la cancha durante la temporada y puede ser correlacionado con las condiciones climáticas y el uso de la cancha. Esa información puede a su vez ayudar a delinear las prácticas de mantenimiento e identificar las debilidades de la cancha.