
El Rugby como deporte adoptó rápidamente las superficies de césped artificial de nueva generación (3G) para el desarrollo del juego. La Regulación 22 del IRB fue creada en 2003 para garantizar que las superficies 3G repliquen las cualidades de juego del césped natural de buena calidad. Las condiciones climáticas de muchos países en los que se practica el rugby demuestran que las superficies de césped natural se desgastan y no resultan apropiadas durante el invierno. En los países en los que el juego está en desarrollo esas superficies ofrecen la solución ideal en aquellas partes del mundo en las que el clima o los recursos hacen imposible o dificultoso de lograr las canchas de césped natural de buena calidad. En el futuro se espera que el desarrollo de césped artificial multiuso, en los que se pueda jugar al rugby y al fútbol, proporcione una solución potencial a los operadores de instalaciones deportivas que deseen maximizar el uso de sus instalaciones para el uso comunitario y a aquellos que tengan que luchar contra estadios con microclimas que hacen que dificulten el mantenimiento y crecimiento del césped natural.
Para descargar el Documento Técnico con las Especificaciones del IRB de rendimiento de superficies artificiales de Rugby, haga click en el icono PDF al principio o al final de la pantalla.